| Como una luz eterna |
| que ciega y quema las entrañas |
| un guerrero incansable |
| luchando en tierra extraña |
| Una guerra perdida |
| con gusto más no sin dolor |
| a cambio de una batalla |
| de riqueza, gloria y honor |
| Azar, destino o destreza |
| no, fue suerte y no acción |
| llevó al guerrero sin fuerzas |
| ¡arrastra su enemigo consigo! |
| Una última hazaña |
| de un último héroe tirano |
| salvará guerra y batalla |
| pagando el capricho mundano |
| La muerte recibió feliz |
| en dulce sabor de venganza |
| más el otro no tuvo tal suerte |
| no ha de escapar su destino |
| La noticia nunca llega a su tierra |
| sólo se pierde entre viento y maleza |
| pero sus súbditos gobernados |
| festejan su muerte cual feria |
| El tirano ha muerto nos dicen |
| más se ha llevado otro consigo |
| en su último aliento divino |
| ha matado al odiado |
| ¿Pero importa acaso eso? |
| ¡Enemigo suyo más no mío! |
| La muerte del tirano es de fiesta |
| ¡igual celebran al otro lado! |
| Un tirano noble aunque fiero |
| justo, más cruel y avaro |
| yace al fondo del abismo |
| un cuerpo inerte y podrido |
| ¡El Abismo! ¡El Abismo! |
| Allí espera el derrotado |
| la venganza le ha quitado la vida |
| más espera en calma, el tiempo pactado |
| Otra sera su venganza |
| Otra vez sera el Odiado |
| cuando su nombre haga temblar a los reyes |
| y haya su herencia cobrado |
(25-11-1996)